Inspirándose en el secuestro de 900 personas en el Teatro Dubrovka de Moscú (Rusia), un hecho que ocurrió en 2002 a manos de un grupo armado checheno que exigía la salida de las tropas rusas de su país y que se saldó 171 fallecidos, la compañía catalana La Fura dels Baus plantea en el Festival de Teatro de Málaga una profunda reflexión sobre el terrorismo. El terror es la respuesta que, en algunos casos, ofrecemos al terror y esta paradoja es la esencia misma del título que La Fura sustituye por el musical original, el Boris Godunov de Pushkin, en el que un impostor asalta el poder dispuesto a derrocar a un gobernante corrupto y todos saben que no va a ser mejor que aquél al que pretende reemplazar.
El director de escena y de dramaturgia de Boris Godunov, David Plana, asegura que el objetivo es "situar al espectador en el centro de un conflicto terrorista para que se sienta desprotegido y asustado, como lo está la sociedad ante el temor de sufrir un ataque de esas características". "El teatro tiene una función catártica, y uno de los miedos principales actualmente es el terrorismo", agrega Plana. El texto original del Boris Godunov de Pushkin ha sido "contemporaneizado" y aderezado con "textos de políticos reales como Bush, el Che Guevara y Sarkozy", específica Plana, quien además asegura que esos fragmentos de la obra de Pushkin estructuran el "discurso ideológico alrededor de los terroristas, una reflexión que en boca de los terroristas podría quedar pretenciosa".
Las escenas de Boris Gudonov se intercalan con otras de un gabinete de crisis y con las intervenciones de una mediadora que trata de conciliar la posición de los terroristas con la del gobierno de un país, por otra parte, "imaginario", ya que los autores han utilizado "un arquetipo del terrorismo para evitar la polémica con el Islam o con ETA". "Creo que hay momentos que pueden ser duros para los espectadores, pero no hay vísceras", opina el director artístico Àlex Ollé, quien apunta además que "en momentos puntuales" los terroristas en escena se dirigen al público, pero que "no hay una interacción directa con el espectador", aclara Ollé. Fue todo muy realista así como las imágenes del exterior del teatro en el que podemos ver desde dentro del teatro mediante cámaras ocultas para vigilarnos la entrada de los geos, el interior del teatro Cervantes (Camerinos, pasillos, cuartos de baño, etc...) y las butacas en las que nosotros los espectadores nos sentamos. Una constante vigilancia de los terroristas dando vueltas por los pasillos apuntándote con un arma, te angustia y agobia, así como muchos momentos de exaltación máxima. La verdad que todos esperábamos que hubiese mas intervención con el público pero aun así ponerse en el papel de todas aquellas personas que fueron secuestradas te ponía los bellos de punta. Aquí os dejo el link de la página oficial de esta obra, en el que podréis ver fotos, un video de momentos de la representación, calendario, etc. http://www.borisgodunov.es/ Aura |