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Presentación de los trabajos de plantación en diapositivas
Desde que el pasado verano conocimos que el Ayuntamiento nos había cedido el terreno anexo al Instituto, los profesores del Departamento de Ciencias Naturales vimos en él una extraordinaria oportunidad para desarrollar actividades que acercaran a nuestros alumnos al entorno natural, tomando como referencia el huerto árabe que, con sus árboles frutales, plantas aromáticas y productos hortícolas, nos proporcionara una experiencia práctica sobre una serie de contenidos ambientales que habitualmente desarrollamos en nuestras aulas.
Tras varios meses de preparación del proyecto, la pasada semana, por fin, el tiempo nos dio una tregua y procedimos a plantar los frutales de nuestro huerto. El primer objetivo, que era conseguir que la comunidad educativa lo viera como algo suyo, que entre todos estábamos creándolo con trabajo e ilusión, se cumplió ampliamente. Tuvimos la sensación de que habíamos organizado una fiesta dado el ambiente que se vivió durante los tres días que duró la plantación. Hora tras hora y grupo tras grupo, fue muy gratificante ver a los chicos competir por transportar tierra, quitar piedras, manejar las herramientas, cuidar que los arboles encontraran el mejor lecho donde desarrollarse y atender y ejecutar las instrucciones de Pepe, nuestro jardinero, que, a sus años, se esforzó por encima de lo que habría sido aconsejable.
Los acerolos, albaricoqueros, almendros, azufaifos, caquis, ciruelos, granados, higueras, limas, limoneros, mandarinos, manzanos, melocotoneros, membrilleros, moreras, naranjos, nísperos, olivos, perales y pomelos plantados, darán la bienvenida dentro de poco a la estación meteorológica, el vivero y los plantones de hortalizas, legumbres, patatas, zanahorias, … que, como ellos, crecerán y nos ayudarán a comprender mejor conceptos básicos para entender el funcionamiento del medio natural; cómo interaccionan factores como suelo, agua, luz, clima y todos los seres vivos que se acercarán a él, a la vez que será un buen recurso transversal para trabajar contenidos como la alimentación, la salud, el reciclaje, las técnicas de la agricultura tradicional, el consumo, … Y al final lo principal: el objetivo de la educación ambiental cubierto con creces: una ola de ideas, provenientes de todos los sectores de nuestra comunidad sobre nuevas intervenciones, generará actuaciones en espacios que actualmente están desaprovechados y vendrá a ampliar la biodiversidad que ya tenemos a la par que mejorará el aspecto estético de muchos de nuestros rincones.
Las fotografías que acompañan a este comentario junto con las que haremos año tras año nos harán recordar el evento, permitiéndonos en el futuro comprobar cómo los árboles y nosotros crecimos juntos y, probablemente, dentro de varias generaciones, algunos de los que estos días han tenido el protagonismo acompañarán a sus hijos al Instituto y les dirán: entre mis compañeros y yo plantamos este árbol, que fue testigo durante varios años del afloramiento de valores como el amor a la naturaleza, la convivencia, la solidaridad y el trabajo en equipo.
Solo queda agradecer al Ayuntamiento, a la AMPA, al personal no docente, al profesorado y a la dirección del Centro la buena acogida y colaboración prestada para conseguir que este proyecto pudiera llevarse a cabo.
Pepe García, Profesor de Ciencias. |